Revolución de la Gestión del Agua
El sistema de embalses siciliano es obsoleto: muchos están colmatados de barro o carecen de certificación, lo que impide retener el agua cuando llueve en exceso.
Dragado y mantenimiento de presas: restaurar la capacidad máxima de los embalses existentes para transformarlos en enormes “pulmones” que absorban las crecidas y conserven el agua para la sequía.
Recuperación de aguas residuales: solo una mínima parte de las aguas de las depuradoras se reutiliza en agricultura. Mejorar su tratamiento permitiría disponer de un flujo constante independientemente de las lluvias.
Reparación de redes deterioradas: las pérdidas de agua en las tuberías sicilianas superan a menudo el 50%. Digitalizar las redes con sensores puede detectar las fugas en tiempo real.
Variedades resilientes: investigación genética (sin OGM) para seleccionar portainjertos más tolerantes a la salinidad del suelo y a los periodos prolongados de sequía.
Infraestructuras protectoras: instalación de redes antigranizo y cubiertas para proteger los frutos (como las naranjas) de los daños de las lluvias torrenciales y del viento.
Lucha contra el Riesgo Hidrogeológico
Sicilia es una de las regiones italianas con mayor riesgo. Cuando el suelo está demasiado seco, se vuelve impermeable; cuando llueve con fuerza, el barro se desliza.
Reforestación estratégica: plantar árboles y arbustos autóctonos (matorral mediterráneo) para consolidar las laderas y favorecer la absorción del agua en el subsuelo (recarga de acuíferos).
Ingeniería naturalística: creación de balsas de laminación y canales de drenaje modernos para gestionar las “lluvias torrenciales” y evitar que los núcleos urbanos y las llanuras agrícolas queden inundados.
Transición Energética y Agrivoltaica
Sicilia tiene una ventaja competitiva natural: el sol y el viento.
Agrivoltaica: instalar paneles solares sobre los cultivos. Esto crea una doble ventaja: produce energía limpia y genera un microclima sombreado que reduce la evapotranspiración de las plantas, ahorrando agua.
Comunidades energéticas rurales: hacer que las explotaciones agrícolas sean autosuficientes, reduciendo los costes de bombeo del agua y de transformación de los productos.